FUNDAMENTACIÓN

Existimos en un emprendimiento originario. Nuestra aparición, permanencia y despliegue nos hace destino de trabajo, de creación. El acontecimiento del vivir surge como generosidad. La alteridad nos constituye en reciprocidad e interactividad. Soy yo enteramente direccionado hacia lo otro, el otro, el mundo, la historia. Mi hoy se hunde en el ayer que me destina a alumbrar y cuidar el futuro propio, de los otros y de la historia. La riqueza originaria que somos nos prende en conciencia de posibilidad, necesidad y potencialidad emprendedora. El emprendimiento, dinamismo configurador existencial, destino humanizador, responsabilidad e imperativo de dignidad. Nuestro emprendimiento nos hunde en búsqueda apasionada de lo más real, posible y comunional, social, en una creciente experiencia de un mundo, una humanidad, un futuro a compartir, crear y gozar.

El emerger se empodera en nosotras/os en un proceso creciente de apropiación, singularización, dignidad. El don nos trabaja en donación. Lo que gratis habéis recibido dadlo gratis. Cinco talentos se me han dado, he aquí otros cinco. La temporalidad, acrecentamiento del ser, capital desplegante de creatividad, sensibilidad y posibilidad. Emerger en emprendimiento como permanente origen. La libertad de fundamentar la existencia, la sociedad, la productividad. Desde la comprensión, el conocimiento más crítico, potenciado, nuestra empresa se sustenta una incesante motivación. La persona afirma la prioridad y la ultimidad del querer. La persona, la sociedad, palabra, alumbramiento de lo posible en comunicación experiencia. Tratad a los demás como queréis que os traten a vosotros. Lo propio el punto donde hemos llegado, nos marca la dirección. Lo singular, proyección, apertura y acogida al misterio inefable del otro. En la persona se corporalita el potencial emprendedor humanizador.

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